11.18.2012

. Hubo un momento en este mundo cercano, en que algunas cosas parecían sencillas. Parecía sencillo sacar del medio lo que molestaba. Él molestaba. Y esas cuatro chicas que desde chiquitas habían aprendido de él a molestar, también molestaban. Molestaban tan bien que ya de grandes se juntaban con gente que hacía lo mismo. Las chicas se enamoraban y se casaban o se juntaban con hombres que molestaban como ellas. Uno no sabe si se unían para amarse o para molestar juntos. O las dos cosas. Y más aún, dos de las chicas se embarazaron de esos hombres molestos y tuvieron hijos; algunos molestos y otros no sabemos. No sabemos porque un día todos dejaron de molestar; no porque quisieron sino porque alguna vez pareció sencillo sacar del medio lo que molestaba.
El señor, las cuatro chicas y los hombres de los que dos de ellas se enamoraron y embarazaron ya no molestan. Los hijos que tal vez nacieron, quién sabe si sin saberse hijos y nietos de molestadores, no están molestando en algún lado; en una época donde sacar del medio lo que molesta ya no parece tan sencillo. Los tiempos cambian. Los desaparecidos quedan.

Martes 20/11/12 en MÁS DE CIEN, Héctor Oesterheld. A las 20hs por RadioUBA 87.9 - www.uba.ar/radiouba. Con el testimonio de Elsa Oesterheld y Miguel Rep




10.29.2012

Sigo buscando respuesta a la pregunta: ¿por qué, para qué y para quién hago lo que hago?
Nuestro "Más de Cien" dedicado al matrimonio Barros ya está editado hace tiempo y saldrá al aire el 6/11 en Radio UBA. Es domingo a la nochecita. Esa hora insoportable de reflexión profunda que siempre trato de atravesar durmiendo. Me escribe Betty Chisleanschi de la UTPBA. El hermano de Lucina Alvarez que vive en el Sur, está en Buenos Aires y quiere participar del programa. ¿Qué hacemos? Ésta y mis tres preguntas anteriores, se responden solas. Lo grabamos y reeditamos.

Este martes a las 20hs emitimos en Radio UBA (87.9 www.uba.ar/radiouba) el programa "Más de Cien", que producimos con la UTPBA en memoria de los periodistas desaparecidos. Esta semana (30/10)  sale al aire el programa de Cacho Perrota. El director del diario El Cronista, aristócrata la media parte de su vida , y la otra media, simpatizante de las ideas revolucionarias en un primer momento y detenido desaparecido después. 

La producción no termina nunca. Ni siquiera con el programa ya editado. Copio un link que encontré, de un amigo de esas causas, que le escribe a 20 años después de su desaparición.  http://dalequevamo.blogspot.com.ar/2012/06/companero-cacho-perrota-presente.html

10.21.2012

PROTOCOLO DE ABORTO NO PUNIBLE SIN INTERMEDIOS

Hace tiempo que no estoy por acá. Me compliqué remando en la gestión pública. Un remo muy desparejo. Y hace tiempo también que no me meto con lo periodístico, que no entro de lleno a producir, buscar, elegir, descartar y/o conseguir entrevistas. Hoy me toca.
Miro de reojo la maquinaria deformadora de la realidad que son los medios masivos... y agradezco estar en Radio UBA. ¿Puedo dedicarle una hora entera a una conversación seria y rigurosa sobre el protocolo porteño de aborto no punible? Puedo..¿Puedo salir del debate rabioso "Aborto SI - Aborto NO"? Puedo. ¿Puedo hacerlo con quienes llevan décadas de ventaja por sobre el resto trabajando, pensando, discutiendo el tema? Puedo

Las entrevistadas me lo agradecen. Una de ellas en rigor no puede estar presente por temas de su agenda, pero cuando yo le digo del otro lado del teléfono:  "tenemos una hora para hablar, no hace falta que expliquemos este desquicio jurídico en cinco minutos", cae rendida a mis pies. ¿Una hora? Al fin. Dale. Llamame.

Les relago el link para escuchar "Derecho al día", el programa de la Facultad de Derecho de la UBA. Lo conducen Leandro Vergara -Director de Posgrado- y Juan Seda -Director de Carrera y Formación Docente-.

Hablan la abogada, procuradora y doctora en Derecho Penal Dra. Noemí Rempel, Paola Bergallo, Profesora de la Maestría en Derechos Humanos de la UBA y Profesora de la Universidad de San Andrés y María José Lubertino, Legisladora de la Ciudad (FV).

Una perlita para contactarnos con la realidad, lo más desmediatizada posible.

http://www.goear.com/listen/2d1e0f0/derecho-al-dia-aborto-01-kari-solano
http://www.goear.com/listen/7b29d63/derecho-al-dia-aborto-02-kari-solano

12.13.2010

Adriana Calvo: Tres momentos distintos...


1985. Conocí a Adriana Calvo a través de los medios, cuando declaró en el juicio a las juntas militares. Claro que me conmovió. Yo estaba en tercer año del secundario. En mi colegio, el misma al que iban los nietos de Alfonsín y la hija de Strassera, todos los días había amenaza de bomba y las profesoras, en clarísima respuesta a esa extorsión absurda, nos llevaban a Plaza Houssay para dar clase sentadas en el pasto. El centro de estudiantes volvía a tomar impulso. Todos hablábamos del boleto estudiantil como ícono de la lucha de las generaciones anteriores. Mi única compañera hija de un desaparecido, decía públicamente que su papá había tenido un infarto. Mi amigo Gabriel me explicaba la letra de "Pensé que se trataba de cieguitos" y todo lo que había pasado yo lo creía, pero no lo quería creer.

1995. Diez años más tarde, volví a escuchar el mismo relato que Adriana Calvo dio ante la justicia, pero frente a mi. Yo ya era productora y colaboraba con unos videos de historia argentina que dirigía Felipe Pigna. El que todos conocen hoy, por entonces sin fama. Hacíamos las entrevistas en un piso de San Telmo. Allí Adriana, una tarde mientras el sol se escondía, relató frente a cámara su parto vendada y maniatada en el asiento trasero del Ford Falcon. El camarógrafo y yo hicimos dos pasos para atrás. Ella se dio cuenta de que llorábamos en silencio. Se hizo más fuerte, irguió los hombros y siguió hablando. Fue su manera de avisarnos que mientras nos desarmábamos de dolor, ella podía seguir, que nos quedáramos tranquilos por la grabación.
Esa noche caminé desde San Telmo hasta Parque Centenario sin dejar de llorar ni una cuadra. Por esa época, mis amigos y yo hacíamos radios comunitarias mientras comprabamos nuestras primeras casas, pagábamos créditos o sacábamos boletos estudiantiles pero para viajar por el mundo impulsados por el uno a uno. Llevábamos un lustro de indultos y yo, que esa noche no sabía cómo volver al mundo después de la entrevista, trataba de explicarme cómo hacía esa mujer para no enloquecer y hablarme con serenidad, coqueta y sencilla, con brillo en los labios y unos aritos pequeños, del horros más grande que yo hubiera escuchado jamás y que por entonces, no tendría castigo.

2010. Veninticinco años más tarde vuelvo a contactar con ella. Ahora soy productora general de Radio UBA. A un cuarto de siglo de aquel juicio casi único en la historia contemporánea, la mitad de mis amigos se desvive por reivindicarlo y la otra mitad lo ningunea en Plaza de Mayo. Hace cuatro años que los indultos fueron declarados inconstitucionales. Mis hijos, del único boleto que hablan, es del boleto escolar. Mientras tanto, yo llamo a Adriana por teléfono. Cruzamos dos palabras acerca de su enfermedad. Está internada. Yo soy cuidadosa y amable. Con solo escucharla la imagino levantando los hombres y tomando fuerza, como aquella noche de la entrevista. No se acuerda de mi -porque yo nunca intento que lo hagan-, no me debe nada, no tiene ninguna obligación de atenderme, ni de ser cordial. Le pregunto si quiere hacer algo por radio. Duda. Me dice que no, pero... No le da lo mismo. Con su mínimo aporte, por más mínimo que sea, sigue luchando. Desde la cama del hospital, después de decirme que espera salir adelante, me bombardea con teléfonos que recuerda de memoria, de otros ex detenidos desaparecidos que declararon como ella en contra de Videla, Massera, Viola, Lanbruschini, Agosti, Graffigna, Galtieri, Anaya y Lami Dozo. "Hablales de mi parte. Y si no los encontrás, me volvés a llamar". Su aporte por la verdad, hasta último momento.

11.24.2010

LA VIDA NO VALE NADA ¿HASTA QUE TE MORÍS?

 
Estoy escribiendo poco en este blog. Despacio, me voy alejando de la producción caliente y cotidiana y no tan despacio me acerco cada vez más al guión.

Hace quince días escribí un capítulo de un programa para la Televisión Pública -Nación Zonámbula- sobre los pueblos originarios de Formosa. Es un programa de violencia institucional. Y me pasó lo de siempre. Miré todo el material, me emocioné, lloré, escribí y entregué mi trabajo. Detrás vino otro tema y luego otros más.

Hoy amanezco con la noticia de que un integrante de la comunidad Toba Qom La Primavera de Formosa fue asesinado en un desalojo violento. Es cierto que un policía también murió, pero yo no escribí la historia de ningún policía al que le robaban sus tierras ni le compraban el voto ni le quitaban el agua ni le inundaban los campos ni le pagaban miserias. Yo sí había escrito la historia de Sixto y de sus padres, sus hermanos, sus hijos.

Hace quince días él me hablaba en la pantalla de mi computadora y hoy su cuerpo ya no corta rutas ni ama la tierra ni habla en su idioma agradeciendo que las cámaras se acuerden de su comunidad.

Y me di cuenta que cuando escribo un programa que denuncia una injusticia, siento que le devuelvo a mis entrevistados (porque los siento míos) una dosis de dignidad que la sociedad les roba a cada rato. Y la que le dí a Sixto, no le sirvió de nada.

Cortó la ruta con su pueblo cuatro meses seguidos. Ayer nos ocupabamos de él unos pocos, dos, tres, cuatro medios. Hoy está en todos los noticieros. ¿Cuánto valía su vida hasta anoche? ¿Cuánto valía la vida de Sixto para un canal de televisión hasta el martes pasado? Hoy vale casi un móvil, por lo menos un informe pago de un corresponsal del lugar. Pero no es su vida lo que hoy tiene valor. Lo que vale es su muerte. Su vida, para esta sociedad perversa y para los perversos medios que la reflejan, no vale nada.

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