11.18.2012

. Hubo un momento en este mundo cercano, en que algunas cosas parecían sencillas. Parecía sencillo sacar del medio lo que molestaba. Él molestaba. Y esas cuatro chicas que desde chiquitas habían aprendido de él a molestar, también molestaban. Molestaban tan bien que ya de grandes se juntaban con gente que hacía lo mismo. Las chicas se enamoraban y se casaban o se juntaban con hombres que molestaban como ellas. Uno no sabe si se unían para amarse o para molestar juntos. O las dos cosas. Y más aún, dos de las chicas se embarazaron de esos hombres molestos y tuvieron hijos; algunos molestos y otros no sabemos. No sabemos porque un día todos dejaron de molestar; no porque quisieron sino porque alguna vez pareció sencillo sacar del medio lo que molestaba.
El señor, las cuatro chicas y los hombres de los que dos de ellas se enamoraron y embarazaron ya no molestan. Los hijos que tal vez nacieron, quién sabe si sin saberse hijos y nietos de molestadores, no están molestando en algún lado; en una época donde sacar del medio lo que molesta ya no parece tan sencillo. Los tiempos cambian. Los desaparecidos quedan.

Martes 20/11/12 en MÁS DE CIEN, Héctor Oesterheld. A las 20hs por RadioUBA 87.9 - www.uba.ar/radiouba. Con el testimonio de Elsa Oesterheld y Miguel Rep




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